Eso, eso: que empiece la historia de San Hermenegildo y la que referimos de Lavoisier.
Seguimos ahora....con la expresión regia transformada en positivo: ¿por qué tú te callas?
San Hermenegildo habló y le cortaron la cabeza. Fue su propio padre, el rey godo Leovigiildo quien se lo cargó. Su propio padre ordenó decapitarlo para que no cundiera el ejemplo de que uno "de los tuyos" use su cabeza de manera autónoma. El principio godo de funcionamiento se llamaba witicismo, la forma de pensamiento único de la época. Lo que pensara o creyera el rey, será lo que piensen y crean todos los súbditos, y ale, al que no lo admita, se le corta la cabeza.
Es inútil creer que si te callas te la perdonan, si contrapiensas tu mirada te delata, el brillo mate de tus ojos de deja en evidencia por más que sonrías. Te cortarán la cabeza si eres consciente de que estás en algo que carece de sentido, o es contrario a lo que sientes, sabes o crees.
Si hablas por haber hablado, si escribes por haber molestado. Te corarán la cabeza con tu colaboración. Te pedirán antes que delates a tus colegas. Por lo que no debes de dejar de hablar, de escribir o divulgar. Si por miedo a padecer, te callas: ya padeces y además de la lengua tú mismo te cortas la cabeza.
Si hemos de morir, muramos; pero hablando, escribiendo o cantando...No te calles.
Nuestro próximo comunicado será el día 2 de mayo, a propósito del primer golpe de Estado en la Historia de España.
Juan
Militares para la Democracia es un colectivo independiente que vela por el desarrollo de los derechos civiles del personal militar, y la divulgación de los mismos.
Bienvenido al Colectivo independiente Militares para la Democracia
Sin militares celosos de sus obligaciones y derechos, la disciplina militar no es virtud, es sumisión de esclavo romano.
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domingo, 18 de abril de 2010
lunes, 15 de marzo de 2010
En Memoria del Capitán de Artillería D. Manuel Arcas Fuentes
Antes de que me falle más la memoria, y borre los detalles que me fueron contados, y faltándome ya la fuente, quiero volver a poner por escrito unas letras en memoria del Capitán de Artillería D. Manuel Arcas Fuentes que fue ejecutado en Granada en 1936.
En la lápida del Cementario de San José de Granada figuraba este epitafio
Manuel la ingratitud fue tu recompensa, tu mujer y tus hijos..
Manuel Arcas solía visitar a su madre viuda en el Cuartel de las Palmas, donde vivía con un hijo guardia civil. Entraba el capitán Arcas a caballo en el espacioso caserón de la cuesta de Escoriaza, junto a la cuesta empedrada de los Molinos, donde nació ángel Ganivet.
Manuel escribía como colaborador en el Diario el Defensor de Granada. En Granada había una tradición militar grande, y desde la época de Ganivet vemos cómo en las fotos de las redacciones de los periódicos granadinos aparecen militares de uniforme, que siguiendo la tradición liberal de las armas, usaban con agilidad también la pluma.
El alzamiento militar se produjo en Granada el día 20 de julio, varios días después de la fecha oficial en que se inicia la guerra civil del 36. Una orden de armar a las milicias de los sindicatos fue el detonante que decantó que la guarnición de Granada se decantara por desobedecer esa orden, aunque no hubo unanimidad en ello, ya que el Acuartelamiento de Infantería situado en el Convento de la Merced no se sublevó inicialmente, llegando a producirse una grave tensión dentro de la guarnición. El General gobernador, Campins, entretuvo a los oficiales de los Regimientos y del Aeródromo de Armilla en el Cuartel de palacio de la calle San Matías, mientras se desmontaron los aviones de la base y los trasladaron a Motril en camiones, quedando en la guarnición un sólo avión. Al volver los oficiales a los cuarteles, entendieron que habían sido engañados, y en vez de entregar las armas a las milicias sindicales, unos pocos oficiales de Artillería con rango de teniente lo más, volvieron en busca del general al que detuvieron.
Una gran muchedumbre llenaba la plaza del Carmen, sede del Ayuntamiento de Granada, concentrados a la espera de recibir indicaciones para armarse, sin embargo, en vez de llegar camiones con armamento de los parques de artillería, apareció una Sección de Artillería con un viejo cañón cuya boca estaba ostentosamente rota, se emplazó en la plaza con la boca cubierta con una gorra de soldado. La muchedumbre se deparramó entre las calles disolviéndose.
Granada era una capital muy pequeña, con dos zonas diferenciadas: El Albayzín, y Granada. Entre ambas el río Darro y la colina de la Alhambra.
(Continuará)
En la lápida del Cementario de San José de Granada figuraba este epitafio
Manuel la ingratitud fue tu recompensa, tu mujer y tus hijos..
Manuel Arcas solía visitar a su madre viuda en el Cuartel de las Palmas, donde vivía con un hijo guardia civil. Entraba el capitán Arcas a caballo en el espacioso caserón de la cuesta de Escoriaza, junto a la cuesta empedrada de los Molinos, donde nació ángel Ganivet.
Manuel escribía como colaborador en el Diario el Defensor de Granada. En Granada había una tradición militar grande, y desde la época de Ganivet vemos cómo en las fotos de las redacciones de los periódicos granadinos aparecen militares de uniforme, que siguiendo la tradición liberal de las armas, usaban con agilidad también la pluma.
El alzamiento militar se produjo en Granada el día 20 de julio, varios días después de la fecha oficial en que se inicia la guerra civil del 36. Una orden de armar a las milicias de los sindicatos fue el detonante que decantó que la guarnición de Granada se decantara por desobedecer esa orden, aunque no hubo unanimidad en ello, ya que el Acuartelamiento de Infantería situado en el Convento de la Merced no se sublevó inicialmente, llegando a producirse una grave tensión dentro de la guarnición. El General gobernador, Campins, entretuvo a los oficiales de los Regimientos y del Aeródromo de Armilla en el Cuartel de palacio de la calle San Matías, mientras se desmontaron los aviones de la base y los trasladaron a Motril en camiones, quedando en la guarnición un sólo avión. Al volver los oficiales a los cuarteles, entendieron que habían sido engañados, y en vez de entregar las armas a las milicias sindicales, unos pocos oficiales de Artillería con rango de teniente lo más, volvieron en busca del general al que detuvieron.
Una gran muchedumbre llenaba la plaza del Carmen, sede del Ayuntamiento de Granada, concentrados a la espera de recibir indicaciones para armarse, sin embargo, en vez de llegar camiones con armamento de los parques de artillería, apareció una Sección de Artillería con un viejo cañón cuya boca estaba ostentosamente rota, se emplazó en la plaza con la boca cubierta con una gorra de soldado. La muchedumbre se deparramó entre las calles disolviéndose.
Granada era una capital muy pequeña, con dos zonas diferenciadas: El Albayzín, y Granada. Entre ambas el río Darro y la colina de la Alhambra.
(Continuará)
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